A los 3 años el niño completa la dentición primaria con la erupción de los segundos molares superiores. De esta manera cada arcada dentaria consta de 10 dientes: 4 incisivos, 2 caninos y 4 molares. Así es que a los 3 años deben existir 20 dientes.
Se deberá consultar al odontólogo si observamos:
- si faltan o hay exceso de piezas dentarias
- si los dientes estén mal formados o mal alineados
-si se forman caries
-Cuando la oclusión dentaria no sea normal: generalmente, apretando los dientes los incisivos superiores están por delante de los inferiores cubriéndolos parcialmente. Debemos estar alertas ante una oclusión anormal como ocurre en la mordida invertida o en la mordida abierta.
Al jardín:En esta etapa muchos niños comienzan el jardín de infantes, o bien pasan de un jardín más pequeño, (cerca del trabajo o del hogar) a otro que pueda cubrir otro tipo de necesidades: proyectos educativos diferentes, mayor espacio físico, etc.
Para la búsqueda del jardín de infantes los especialistas recomiendan a los padres, pedir que la persona que los entrevista, les cuente algún proyecto, cómo lo trabajan en la sala, cómo participan los padres, si hacen salidas, si participan en tareas solidarias. Y también averiguar "si pasa algo": "Si se lastima, se pelea: ¿me lo van a contar?
Uno necesita armar una confianza básica con la institución, la gente que la dirige y los docentes para sentir que me van a llamar y consultar ante cualquier cosa fuera de lo común que pase",
Límites, caprichos y berrinches.Poner límites no es una tarea sencilla, pero es saludable: implica comprometerse en el vínculo con los hijos. Por eso, los límites deben ser establecidos por aquellos en quienes se puede confiar y al mismo tiempo desafiar, sin que por ello corra riesgo la relación.
A medida que el niño va creciendo, el "no" va acompañado de una explicación que irá facilitando la internalización del límite y permitiendo anticiparse a la situación. Esta anticipación puede "preparar el terreno" para la aceptación del límite.
Ejemplo: "Podés terminar de cambiar a las muñecas y después vamos a bañarte", "el último cuento y después a dormir..."
Por otra parte, en esta etapa, son ellos quienes comenzarán a verbalizar sus límites al mundo externo en torno a sus necesidades, aunque esto no implica que puedan decidirlo todo.
En este sentido, son los padres quienes definen los horarios de alimentación, sueño, exposición frente a la TV, salidas, etc., aún cuando no estén presentes y los niños queden con sus abuelos o niñeras, ya que más allá de las diferencias de estilo, es necesario que no se generen confusiones entre las personas que están al cuidado del niño.
Compartiendo la vida con un hermanito.Esta es una etapa en la que muchas parejas deciden agrandar la familia.
El nacimiento de un hermano es un acontecimiento familiar que cada niño inscribe en su propia historia de manera particular. El embarazo de su mamá dispara una serie de cuestionamientos en los más pequeños con respecto al lugar que se le asignará en la estructura familiar al recién nacido. Así, surgen los sentimientos de celos, como expresión del temor a la pérdida del amor de sus padres y al desplazamiento.
En general, cuanto mayor es el niño, los sentimientos de celos pueden ser mejor manejados
En el caso de los niños de tres años, los celos son explicitados verbalmente, pero pueden manifestarse a través de regresiones (en la alimentación, en el control de esfínteres), caprichos, llantos, agresiones. Como con cualquier otro sentimiento que surge en un niño, no hay que tratar de evitarlo, sino permitir que aparezca y trabajar en ello para manejarlo.
Lo más importante es la actitud que los padres asumen en relación al hecho. Si se incorpora el embarazo y nacimiento como algo natural y grato, los niños podrán expresar con espontaneidad sus sentimientos. El "disimular" las demostraciones de afecto del adulto al recién nacido delante del hermano mayor, por brillante que resulte la actuación, genera contradicciones y tiende más a la evitación que a la aceptación de los celos. En este sentido, es bueno tener en cuenta que los celos se relacionan con la capacidad de amar. El recién nacido despierta también en su hermano sentimientos de afecto que caracterizarán un nuevo vínculo.
Transitar esta etapa favorablemente puede ser una experiencia enriquecedora ya que preparará a los niños a tolerar y superar futuras situaciones que generen sentimientos de celos y rivalidad a lo largo de su crecimiento.